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... y aparecieron tres libros.

... y aparecieron tres libros.

Siempre me han gustado los libros. Los de papel, impresos y encuadernados, a pesar de que soy también gran defensor de la edición digital (creé E.L.F.O.S. y El Cronista). Querría explicar en este post cómo es mi relación con los libros nuevos: creo que existen dos maneras de entender el libro que, por una razón o por otra, se incorpora a la biblioteca de cada uno. Por un lado, se encuentra una vertiente personal, se trata del libro como materialización del nexo invisible con las demás personas. Por otro lado, es posible hallar una vertiente mágica: el libro que aparece en mis manos sin buscarlo, exactamente el que quiero leer en ese momento. Ayer, de golpe, se unieron estas dos vertientes; una conjunción de astros, quizá la luna y la estrella Antares, produjo el extraño y afortunado acontecimiento que quiero relatar aquí:
  Marta y Armando me regalaron un libro especial, Isabel me regaló otro, y en la biblioteca apareció de repente delante de mí otro más.
  Cuando alguien te regala un libro significa que ha pensado o que está pensando en tí. Te tiene presente cuando hojea el libro en la librería. Por alquna razón, cae en la cuenta de que ese libro y tú formáis parte de un mismo microuniverso. Regalar un libro es decirle a la otra persona que de alguna manera es especial para ella, que le conoce, que es un buen o buena amigo o amiga. El o la que regala vive con anticipación la felicidad de pensar que ha acertado con la elección, de imaginar la satisfacción que generará en su amigo o amiga. El o la que recibe el libro, se siente acompañado, recordado, apreciado cuando llega a sus manos. El nexo se ha fortalecido. Cada vez que se lea el libro regalado, un pensamiento volará hacia el donante.
  Los libros que me regalaron fueron "La voz de piedra", de Carlos Garulo, ilustrado por Horacio Elena. Una edición en papel que reproduce la edición digital que hizo Heraldo de Aragón y que puede leerse en internet en http://www.castillodeloarre.org/amigos//libro.swf. Gracias a la edición en papel, puedo contemplar a mis anchas las bellas ilustraciones a lápiz o grafito, que no se ven tan bien en internet.
  El libro que me regaló Isabel es "Sin retorno", una edición personal de poemas de Carmen Luna, ilustrados con acuarelas de Teresa Gracia, aguadas de paisajes, y prólogo de Anchel Conte.
  ¿Y el tercer libro? No fue un regalo, fue un préstamo de la biblioteca pública. Pero apareció de repente, totalmente nuevo, yo creo que aún no lo ha leído nadie. A veces hago ésto, y suele funcionar: paseo por entre las estanterías de la biblioteca y sin mirar, cojo al azar un volumen. Lo hice ayer y apareció éste, "Madre, vuelve a casa" (Astiberri, 2005) una historia gráfica de Paul Hornschemeier sobre un niño que ha perdido a su madre y sufre el distanciamiento constante de su padre, quien está atravesando una depresión y se encierra en su mundo imaginario. A veces, las casualidades de la vida te llevan a leer historias paralelas, cercanas, como si un duende te hubiera puesto delante precisamente el libro que habrías querido leer... o que quizá tú mismo podrías haber escrito o dibujado.

 *la ilustración corresponde a una de las "Páginas originales de promoción de la primera edición" de "Madre, vuelve a casa". Información de este libro en Astiberri, y en La cárcel de papel. Otro día añadiré más cosas sobre los otros dos libros.

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