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Libro: Las intermitencias de la muerte

Libro: Las intermitencias de la muerte

Isabel me ha regalado "Las intermitencias de la muerte", de Saramago. Leí que un mexicano lo acusaba de plagio, pues él (se llamaba Huerta de apellido, si no recuerdo mal) había publicado un cuento de una decena de páginas en el que también relataba lo que sucedía cuando la muerte dejaba de estar presente. Yo creo que no se puede hablar de plagio cuando se trata de desarrollar una idea, un motivo literario. Nadie acusaría a Shakespeare por escribir la historia de un enamorado que se suicida por su enamorada, a pesar de haber cientos de libros que tratan de lo mismo. El volumen de Saramago tiene 274 páginas, aunque esto también encierra un truco, porque la editorial Alfaguara ha maquetado un pequeño libro, más bien estrecho, amplísimos márgenes y gran cuerpo de letra. De esta manera justifica los 19,50 euros que cuesta el ejemplar, supongo. Además de poner en la cubierta, con letras bien grandes: Premio Nobel de Literatura, como si se tratara de vender un Planeta, por ejemplo. El diseño de cubierta es de Manuel Estrada (aquí una entrevista) un diseñador gráfico de moda con una empresa detrás, y que recuerda a los diseños de cubierta de la colección de literatura que regaló El País.

Del libro he subrayado algunas citas:

"A la iglesia nunca se le ha pedido que explicara esto o aquello, nuestra otra especialidad, además de la balística, ha sido neutralizar, por la fe, el espíritu curioso" (Habla un cardenal católico)

"Tiene razón, señor filósofo, justo para eso existimos, para que las personas se pasen toda la vida con el miedo colgado al cuello y, cuando les llegue su hra, acojan la muerte como una liberación" (Habla un representante de la iglesia católica)

"Es así la vida, va dando con una mano hasta que llega el día que te quita todo con la otra".

 Sólo he leído hasta la página 62, otro día cuento más.


 

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2 comentarios

JOSE SARAMAGO -

Teófilo Huerta -

SARAMAGO BASA SU RECIENTE NOVELA EN CUENTO DE MEXICANO

“Los científicos, los religiosos y el hombre en general, no se explicaban las causas de tan singular fenómeno que afectó a toda la Tierra y puso en peligro la vida de sus habitantes, su estabilidad, su congruente equilibrio ecológico y su capacidad para albergar tantos seres...El hecho ocurrió de pronto en todos los países, en unos de día en otros de noche. La noticia se comenzó a difundir...la gente.... no daba crédito a los titulares de los periódicos de ese día: “NO MURIÓ NADIE AYER!”...

Este es el inicio del cuento ¡Últimas noticias! del mexicano Teófilo Huerta, el cual fue escrito en 1983 para el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción convocado por la representación del CONACYT Puebla (1984), con el debido registro en 1986 (No. 8369/86 de la Dirección General del Derecho de Autor hoy INDAUTOR) y publicado en una edición limitada en 1987 por Editorial Quetzalcóatl, junto con otros cuentos bajo el título La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura.

Esta por su parte es la semejante introducción de la novela las Intermitencias de la muerte del Premio Nobel José Saramago:

\"Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas luces justificado... ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido in fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas.”

Más adelante el cuento de Huerta dice:

“’Nuestros reporteros realizan en este momento una acuciosa investigación en todos los velatorios y hospitales, pues, al parecer, ayer tampoco murieron enfermos graves’”

Y la novela de Saramago expresa de manera sorprendentemente similar:

“...Se realizaron llamadas a los hospitales , a la cruz roja, a la morgue, a las funerarias...y las respuestas llegaban siempre con las mismas lacónicas palabras, No hay muertos”.

En otro pasaje de ¡Últimas noticias! se dice:

“...los vehículos quedaron prácticamente deshechos, pero sus ocupantes están ilesos, repito, los ocupantes de los dos autobuses que acaban de chocar están ilesos...”

Y en otro pasaje Saramago lo repite así:

“...de acuerdo con la lógica matemática de las colisiones, deberían estar muertos, pero que, pese a la gravedad de las heridas y de los traumatismos sufridos, se mantenían vivos...” (p. 14)

Al explicar tan peculiar fenómeno la obra de Huerta revela:

“’Otra de las teorías es la que mantienen especialistas de Moscú, quienes atribuyen la existencia del fenómeno a una variación de la órbita de la Tierra...”

Y Saramago lo copia así:

“....no se debería excluir la posibilidad de que se tratara de una alteración cósmica meramente accidental...”

Ante tan característica situación la gente celebra así en el cuento de Huerta:

“Un ambiente de fiesta surgió en todos los hogares, en muchos de ellos había auténtica algarabía....“El júbilo era casi general, aun los que no habían atravesado por peligro alguno se sentían seguros de que nada les pasaría. Los niños jugaban sin cansarse y repetían las frases de los adultos: “no vamos a morir, no vamos a morir”.

Y así similarmente, sólo con cambio de palabras, celebran en la novela:

“...alegría colectiva que se extendía de norte a sur y de este a oeste, refrescando las mentes temerosas y arrastrando lejos de la vista la larga sombra de tánatos..se fueron uniendo al mare mágnum de ciudadanos que aprovechaban todas las ocasiones para salir a la calle y proclamar, y gritar, que, ahora sí, la vida es bella.”

En el cuento de Huerta se ven afectados esencialmente los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“...mientras que otros intentaron ejercer diferentes actividades, lo mismo que los empleados, gerentes y dueños de velatorios y panteones.”

En la novela de Saramago sospechosamente también se ven afectados los intereses de hospitales, funerarias, cementerios y compañías de seguros:

“Importantes sectores profesionales, seriamente preocupados con la situación, ya comenzaron a transmitir la expresión de su descontento...las primera y formales reclamaciones llegaron de las empresas del negocio funerario.”

El cuento de Huerta le da un peso esencial como eje de la trama al aspecto periodístico:

“...sin faltar aquellos encabezados ingeniosos: ‘THANATOS VENCIDO’, ‘LA TILICA Y FLACA DE VACACIONES’....Los encabezados seguían siendo sumamente llamativos: ‘EUFORIA MUNDIAL’, ‘¡SOMOS INMORTALES!’, ‘¡SÓLO FALTA QUE RESUCITEN LOS MUERTOS!’...”.

La novela de Saramago también le da ese peso al aspecto periodístico:

“...los más diversos y sustanciosos titulares, algunas veces dramáticos, líricos otras, y, aunque pocos, filosóficos o místicos, cuando no de conmovedora ingenuidad, como el de un diario popular que se contentó con la pregunta, Y Ahora Qué Será De Nosotros...páginas convulsas, agitadas, manchadas de titulares exclamativos y apocalípticos...Tras el paraíso, el infierno, La muerte dirige el baile, Inmortales por poco tiempo, Otra vez condenados a morir, Jaque mate...”

El cuento de Huerta justifica así el regreso a la mortalidad:

“De pronto, después de quién sabe cuántos días o meses, en una ciudad en la que se construía un edificio, un trabajador, tras caer desde un piso doce, no se levantó de la acera...todos clavaron su mirada en el hombre inmóvil.”

La muerte de la novela de Saramago sin ningún empacho la imagina así con el mismo trabajador:

“En esa obra tendrá que entrar de aquí a dos semanas (la muerte) para empujar de un andamio a un albañil distraído que no se fijará dónde va a poner el pie...nuestro turno de caer del andamio todavía no ha llegado... ”

El final del cuento expresa:

“Sin manifestaciones de júbilo, pero tampoco de desesperación y llanto, los seres de todos los confines acogieron la vuelta a la normalidad y, más que eso, a la naturalidad.”

La novela en páginas avanzadas también retoma los mismos términos:

“...para festejar el ya no esperado regreso a la normalidad, lo que pareciendo ser el cúmulo de la indiferencia y el desprecio por la vida ajena, no era, en resumen, otra cosa que el natural alivio...”

La diferencia entre las obras es que el cuento tiene 8 cuartillas (10 en su registro y publicación original ) y la novela 274.

La otra diferencia es que el cuento fue publicado en 1987 y la novela fue publicada en 2005 ya con ese antecedente y basándose en él sin ninguna autorización ni consentimiento.




Responsable: Teófilo Huerta















FICHA
Teófilo Huerta


- Nace el 7 de noviembre de 1956 en México, D.F.
- Mención honorífica verbal por parte del escritor Juan de la Cabada en los setenta con por el cuento ¡Vaya Tránsito! (originalmente La vida en los cuatro reinos) en un certamen organizado por el extinto Instituto Nacional de la Juventud Mexicana (INJUVE).
- 1983-84. Participación en el Primer Concurso de Cuento de Ciencia Ficción de la representación del CONACYT Puebla, con el cuento ¡Últimas noticias!
- 1985. Publicación del libro teórico La prensa infantil como medio de identificación y participación social de la niñez mexicana, por Ed. Oasis.
- 1986. Registro ante la Dirección General del Derecho de Autor (hoy INDAUTOR) de colección de cuentos, entre ellos ¡Últimas noticias!
- 1987. Edición limitada por Editorial Quetzalcóatl, de la colección de cuentos La segunda muerte y otros cuentos de fúnebre y amorosa hechura (incluido ¡Últimas noticias!)
- 1994. Publicación del libro La prensa infantil por Ed. Colofón.
- 1997. Mención honorífica por el cuento La mujer rojinegra dentro del certamen El Cuento Triste, convocado por el diario Reforma y Ed. Alfaguara.


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