Sigo soñando
A veces creo que los dibujos aparecen porque mi amigo gato los ha soñado.
A veces creo que los dibujos aparecen porque mi amigo gato los ha soñado.
El día 21 de junio se inaugura la exposición colectiva "Tesoros líquidos", dentro de la V Edición del Festival "Esto es lo que hay", este año en Salas Altas, en el Somontano de Huesca. Hemos trabajado sobre el tema del aceite y del vino. Yo presento esta obra titulada "Sédistinto", que está realizada con acrílico, acuarela y vino tinto (no bebido, sino como pigmento ¿eh?;).
Igual que la fiesta del no cumpleaños que se narra en Alicia en el Pais de las Maravillas, muestro aquí el boceto del cartel que "no será" para la Feria del Libro de este año en nuestra ciudad de los prodigios. La historia es la siguiente:
Presenté a petición de la Comisión Permanente del Libro esta propuesta, después de que eligieran mi cartel del Día del Libro. Algunos libreros de la Comisión dijeron que este boceto no era moderno (?) y que mostraba una clara continuidad con el cartel elegido para el Día del Libro (cosa que hice conscientemente, claro). Me pidieron que presentara otro, pero no me pareció oportuno. Así que decidieron que era mejor promocionar el libro de otra manera.
Por tanto, este boceto del no cartel de la Feria del Libro -que incluye un pequeño homenaje al fallecido Paco Rallo y su león del Puente de Piedra- está huérfano.
Lo he elegido para ilustración del "meme de ilustradores" que respondo en el blog de mis gatos, como ejemplo de un boceto que no llegó a realidad.
Ha salido el número 14 de El Cronista de la red con varias ilustraciones mías a poemas de Magdalena Lasala y Sergio Borao y a un relato de Emilio Gil, que es el que ilustra este post. Todo merece la pena, pero las ilustraciones de Sergio, con seis años, en la sección Nuevas Miradas, son impresionantes.
El contenido completo:
Tengo algunas fotos y un vídeo de la presentación del libro "¿Algún héroe en la sala?". Como no sé subir más de una imagen en Blogia, les he pedido permiso a mis gatos para que me dejen poner alguna imagen más en el blog Gato por libre que, además, es más propio de literatura juvenil. Allí cuento algo de lo que dije durante esta presentación.
El Diario del Altoaragón, mi patria chica, publicó anteayer esta noticia sobre el cartel. Gracias.
El cartel del Día del Libro de Zaragoza está dedicado al Cantar del Mío Cid
El autor es el ilustrador altoaragonés Chema Lera
HUESCA.- “deCIDe leer” es el lema del cartel del Día del Libro de Zaragoza para este año en conmemoración del 800 aniversario del códice del Cantar del Mío Cid. El cartel, diseñado e ilustrado por el escritor e ilustrador altoaragonés Chema Lera, muestra un libro prisionero en una alta torre que, como en el cuento clásico de Rapunzel, arroja su cinta marcadora de páginas en lugar de una trenza para que el caballero pueda ascender por ella y rescatarlo. Asoma por encima de la escena la cabeza del dragón, en referencia a la fiesta de San Jorge, patrón de Aragón y Cataluña. El cartel está realizado en acrílicos y acuarelas, utilizando un estilo ingenuo e infantil.
La figura del Cid está muy unida a la comunidad autónoma de Aragón y las provincias de Zaragoza y Teruel forman parte de la ruta del Cid que se describe en las páginas del Cantar, con lugares como las localidades de Ateca, Ariza, Cetina, Alhama de Aragón, Bubierca, Terrer, Calatayud o Daroca en Zaragoza, y en la provincia de Teruel El Poyo del Cid, Monreal del Campo, Huesa del Común, Montalbán, Calamocha o Albarracín.
Hoy se publica un especial sobre el Día del Libro en el suplemento de Artes & Letras de Heraldo en el que aparece una reproducción del cartel a dos columnas y una cita al autor. Les doy desde aquí las gracias a todo el equipo que hace el suplemento y en particular a su coordinador, Antón Castro.
También quiero dar las gracias al columnista de El Periódico Mariano Gistaín que ayer reprodujo un detalle del cartel en su blog "Texto casi diario". Eligió la figura del caballero que reproduzco aquí.
Me encargaron ilustrar el cartel para el Día del Libro de Zaragoza. Presenté una propuesta en torno al poema del Cid que incluía el lema gráfico "deCIDe leer", para conmemorar los 800 años del códice del Cantar del Mío Cid. La ilustración representa a un caballero, el Cid, por ejemplo, montado en Babieca (que, por cierto, significa Lechuza en aragonés) al pie de una alta torre en la que, en lugar de una princesa, como Rapunzel, se encuentra prisionero el libro. En vez de su trenza, el libro arroja desde lo alto la cinta marcadora de páginas para que el caballero lo salve. (En el cuento, el caballero trepa por la trenza, no sé si la cinta aguantará). Por el cielo sobrevuela el dragón, no hay que olvidar la simbología de San Jorge. Salvo la tipografía y algunos detalles, todo el cartel es una ilustración tradicional hecha con lápices, acrílicos y acuarela. Ojala vuesas mercedes sean complacidos con su contemplación, y complacientes en su opinión.
*En este post de un poco más abajo, puse algunos bocetos preparatorios, y mis gatos por su parte han hecho de las suyas en su blog.
El editor de Tusitala, Fermín Moreno, me ha pedido que participe en la presentación del libro ¿Algún libro en la sala? para el que ilustré la cubierta. Debe de ser un libro un poco especial, porque el día de la presentación es exactamente el día después del Día del Libro, o sea, el martes 24 de abril a las 19,30, en la sala del Ambito Cultural de El Corte Inglés de Independencia. Me han dicho que ya está a la venta en algunas librerías, por lo menos en la del Corte Inglés y en Tahmahal. Os pongo la ilustración de contraportada aquí, porque en el librito se ve muy pequeña y a mí me gusta mucho cómo quedó.
En el web del Centro del Libro de Aragón anuncian la presentación, y llaman a la editorial Tusilata, en vez de Tusitala. Mi bisabuela se apellidaba, por parte de madre, Latas, así que alguna misteriosa coincidencia o travesura de duendes será la causa de este divertido baile de sílabas.
Aquí el enlace al post que publuiqué cuando salió el libro y se presentó en la Feria de Guadalajara
Hace poco me envió Pilar, del Centro de Documentación de Aure y Sobrarbe, las camisetas que ilustré para Abizanda. El dibujo está sacado del que hice en el libro de firmas del Museo de Creencias Populares de esa localidad. Aquí hay un artículo que escribí sobre el Museo para la revista E.L.F.O.S.
Aquí hay otra sugerente imagen de la exposición colectiva Lo Oculto en la que participé este verano. Hacía gracia ver cómo bajo cada cuadro aparecía el apellido del artista escrito en tiza sobre la piedra de arena. Imaginación no faltó y público tampoco, lo que demuestra que también en los pueblos se pueden hacer cosas... aunque sea en Aragón.
El blog de Tökland, Revista Audiovisual de Fomento de la Lectura me ha concedido el accésit en en I Otoño Töckland de Ilustración de Fomento de la Lectura por la ilustración que fue portada del suplemento Artes&Letras de Heraldo de Aragón y que ya conocéis. La ganadora ha sido Eleonora Flippi a la que le doy mi enhorabuena.
Cualquier comparencencia de Isidro Ferrer incluye algún guiño, alguna sorpresa, algo que hace que la convocatoria pública se salga un poco de los cánones habituales de estos eventos (normalmente soporíferos). Por ejemplo, en la concesión del Premio Nacional de Diseño en 2002, en pleno inicio de la cruenta y absurda guerra de Irak apoyada por Aznar desde el Gobierno de España, leyó un poema de Gloria Fuertes ("Hay que decir lo que hay que decir pronto, de pronto, visceral del tronco, con las menos palabras posibles, que sean posibles los imposibles, hay que hablar poco y decir mucho, hay que hacer mucho y que nos parezca poco, arrancar el gatillo a las armas, por ejemplo").
Ayer, el oscense de adopción Isidro Ferrer presentó sus ilustraciones para El Libro de las Preguntas de Pablo Neruda (Media Vaca). Al final, armado de un cuter (una de las armas pacíficas de cualquier ilustrador), recortó un montón de preguntas para que el público las cogiera, bien al azar, o bien eligiera aquellas con las que se identificara. Isamar cogió sin mirar dos que aún permanecían débilmente unidas por el mismo papel. Las preguntas que nos tocaron fueron:
¿En qué ventana me quedé
mirando el tiempo sepultado?
¿O lo que miro desde lejos
es lo que no he vivido aún?
A mí me dió la primera y ella se guardó la segunda.
Y desde entonces me he quedado pensando.
*Una de las ilustraciones de Isidro Ferrer para el libro
Esta es la cubierta del libro que acaba de salir de imprenta. Como la trama está planteada como una historia dentro de una historia, me pareció oportuno incluir dos ilustraciones, una en la cubierta delantera y otra en la contracubierta. Lógicamente, la de la trasera tuvo que reducirse bastante para poder maquetarla con el texto promocional, o resumen, o argumental, o como se llame. Como no sé si se distingue en la ilustración, y a mí me parece divertido, lo copio aquí:
"El Reino de Boss va a ser invadido por las hordas bárbaras... ¡y los héroes en huelga! Así que al príncipe Cochino le toca por narices viajar en pos de ayuda hasta Crystal, la ciudad de las hadas y hacer frente a un sinfín de peligros de camino por los reinos de W, X, Y, Z (tampoco es cosa de contarlo todo aquí, compra el libro y lo lees)".
Despúes del texto hay unas citas muy divertidas que hicieron exprofeso sobre esta novela canadiense conocidos personajes de la literatura fantástica, como el mismísimo J.R.R. Rolkien, quien compara a Frodo con el príncipe Cochino, o Perry Tratchet, que parece mostrar una cierta envidieja profesional hacia el autor Pierre Luc Lafrance.
La novela, de poco más de cien páginas, es tronchante ya desde el prólogo.
Acaba de salir de imprenta esta novela de fantasía cómica, por llamarlo de alguna manera, traducida y publicada por primera vez en español, que en Canadá lleva ya vendidos en muy poco tiempo varios miles de ejemplares. He hecho las ilustraciones de cubierta (en la imagen de este post la ilustración principal, abajo la cubierta entera) y los mapas interiores (como buena novela de género cuenta las peripecias de los protagonistas en un viaje), además del diseño de las tapas. Es la primera novela del editor Fermín Moreno (en este caso también traductor) bajo el sello Tusitala.
Normalmente nunca ilustro nada que no haya leído antes. En este caso leí la novela antes, durante y después de ilustrarla, no tanto por necesidad, sino por disfrute. No conocía nada parecido salvo algunos volúmenes del genial Terry Pratchet. He visto lectores emocionarse con una novela, e incluso llorar. A mí me ha pasado con alguna. Pero me parece que es más difícil que un escritor te haga reir. Pierre-Luc Lafrance, a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, debe de ser un cachondo si cuenta las cosas como las escribe. Es una desternillante novela que juega hasta el absurdo con todos los tópicos del género, comenzando por el sacrificado y vapuleado héroe de físico poco afortunado, su compañero jeta y ladrón, los enanos versados en leyes y tradiciones y la espada mágica, loca perdida porque alguien confundió las runas que grabaron en su hoja... No cuento más, que si no el editor me colgará. Ya avisaré cuando se presente el libro aquí en España, por si alguien quiere reirse un rato largo leyéndolo. De momento, se presenta con presencia del autor en la Feria del Libro de Guadalajara (México).
Este dibujo fue un regalo que le hice a Isabel. Fui mucho rato con el papel en una mano y el pincel en la otra detrás de Bruxa, la gata tricolor, para tratar de captar el color de su pelo, mucho más complicado que el de su hermano.
Sólo las gatas pueden ser tricolores, o dicho de otra manera, si alguien ve un gato de color negro, naranja y blanco (con sus variaciones) a la vez, puede estar seguro de que es una gata (existe una posibilidad de que uno de cada 3.000 tricolores sea gato, pero no será fértil).
Los celtas procuraban tener siempre una gata tricolor como mascota y como talismán a bordo de los barcos. La tríada mágica tan antigua y de tantos nombres para una misma realidad, el triskele o trisquel. Hécate, la diosa de las tres caras, diosa de la luna, de las lechuzas y del tejo. El pasado, el presente y el futuro, representado por las tres Moiras o las tres Filaderas aragonesas (hilanderas), en esencia la madre, la hija y la nieta ( o la abuela, la madre y la hija). A su vez, ellas simbolizan el permanente fluir de la vida. Si te paras a pensar, por todos los sitios encuentras tríadas, sobre todo en la mitología. En mi tierra (a la que algunos parece que atribuyen una historia reconocida sólo desde el muy católico Rey Fernando, o sea, lo justo para casarse con Isabel y ser los causantes de la unidad de España) la abundancia de referencias al tres y sus múltiplos es una prueba más de su rico pasado, que incluiría antiguos pueblos celtas, iberos, vascones... Por ejemplo, la leyenda de las tres Sorores, As tres Serols, transmitida con una evolución lógica en la que terminaron siendo tres santas sacrificadas por los bárbaros, pero que en su origen, muy probablemente, se trató de una mitología en la que se contaba la caída de la antigua diosa triple ante la invasión de las creencias dominadoras. La leyenda de las Tres moras serpientes de Siresa, la de los tres Chigans Gratal, Guara y Gabardón... en cuanto al arte y la simbología antigua, la hexafolia, la flor solar de San Chuan de seis pétalos, tan repetida en tallas de piedra, madera y hierro, no es sino una multiplicación del mágico número tres.
La gata Bruxa (bruja, en aragonés y en gallego) es tres veces gata, por cada uno de sus colores, enternece cuando desea cariño, me llena de serenidad cuando sueña sueños de tejados y árboles que llegan a la luna, y... bueno, también es capaz de sacarme de mis casillas cuando decide no parar de maullar, rascar el sillón de la bisabuela, pasearse por encima de la cabeza cuando uno está en el mejor de los sueños, o por encima del teclado echando a perder el color digital que acabas de terminar sin haber guardado a tiempo. Luego te mira, y todo se olvida, porque los ojos de un gato encierran el misterioso poder heredado de los maldaus más antiguos.
En un comentario publicado en este blog, el poeta Fernando Sarría -a quien tanto le agradezco sus (precisos y preciosos) comentarios-, utilizó una imagen verbal: estar subido a un árbol y ver el horizonte en silencio... Cuando el alma está reposada, uno piensa en felices pájaros posados en ramas de chopos, acunados por la brisa y acolchados por la tenue luz carmín del atardecer. Pájaros que trinan despidiéndose del día, aunque la realidad es que buscan pareja y/o marcan auditivamente el territorio antes de que llegue la amenaza de la noche, y con ella, los depredadores fantasmales: lechuzas/babiecas, zorros/raposos, culebras/sirpiens...
También el pobre tipo de mi dibujo contempla el horizonte en silencio subido a un árbol, al lado del grajo. Lo hice directamente con la tableta gráfica, así que no he podido romper el papel.
Si una imagen vale más que mil palabras (que tengo mis dudas), lo que sí es cierto es que una sola imagen verbal puede revolucionar la imaginación con miles de representaciones posibles.
A veces, los dibujos que vamos haciendo se te quedan pegados al alma. Como telarañas enganchadas al antebrazo al abrir la puerta carcomida de la bodega. De vez en cuando hay que sacudirse de encima los dibujos viejos. Lo he hecho tantas veces, que por cada dibujo que guardo habré tirado diez, veinte o treinta más. Más de una vez los he quemado. Un día hice una gran hoguera en una paridera de pastor. Estuve quemando hojas durante horas, mientras llovía afuera. Había subido la mochila llena de papeles y de cartones, e incluso un lienzo enrollado y una tabla. Lloré mucho, por el humo de la leña mojada. Creí que me sentiría después del fuego purificador como un ave fénix. Pero no. Más bien fue al revés. Conforme se ennegrecían y arrugaban las hojas me encontraba más triste. No por los dibujos; en general, eran una mierda. Lo que se me iba metiendo dentro era melancolía, ese veneno líquido que resbala por las venas del alma lento y frío. Me estaba arrancando la vida que se había quedado apelmazada entre los dibujos. Salí de la paridera como un zombi de la tierra, dejándome tiras de piel y carne pútrida enganchadas en las zarzas del cementerio. Después que ocurre esto, hay que esperar a que se regeneren los tejidos, hasta que uno esté en condiciones de dibujar otra vez. Porque con los tendones al aire no hay quien agarre un lapicero, y no te digo ya un pincel.
Cuando el lápiz se va por su cuenta por el cuaderno de apuntes...